Más largo que el Quijote: la odisea del busto de Cervantes en Albacete
Emilia Pardo Bazán puso la primera piedra en 1916. El busto tardó 32 años en llegar, y el boceto acabó guardado para dejar sitio a la oficina de reclutamiento.
Juanito, el busto de Cervantes que hay en el Parque de Abelardo Sánchez, el que lleva ahí toda la vida... ¿tú sabes cuándo se puso?
En 1948, Llanos. Pero agárrate, que la historia de cómo llegó hasta allí es de traca. Tardaron más en hacerlo que Cervantes en escribir el Quijote.
No me digas más y empieza.
Todo arranca en 1916, hace ya 110 años, cuando Albacete se vistió de gala para recibir a una de las grandes escritoras de España: Emilia Pardo Bazán. Vino como mantenedora de unos Juegos Florales que se organizaron por el tercer centenario de la muerte de Cervantes.
¿Y por qué Albacete, precisamente?
Porque aquí sí que se lo tomaron en serio, Llanos. La revista Vida Manchega llegó a decir que solo Albacete celebró unos Juegos Florales a la altura, mientras que Ciudad Real, que era la tierra del propio Alonso Quijano, se cruzó de brazos. Fíjate el contraste.
¿Y cómo fue la visita de la Pardo Bazán?
Por todo lo alto. Llegó en tren el lunes 24 de abril de 1916, con su hija Carmen, y la recibieron como a una reina. Banquete en el Casino Primitivo, gala literaria en el Teatro-Circo lleno hasta la bandera, y ella dando una conferencia sobre el Quijote que, según el Defensor de Albacete, fue interrumpida "muchas veces por los aplausos entusiastas de la concurrencia".
¿Y el busto? ¿Cuándo entra en la historia?
Al día siguiente, el martes 25 de abril de 1916, a las once de la mañana. Se colocó la primera piedra del futuro monumento a Cervantes en el entonces llamado parque de Canalejas, hoy Parque de Abelardo Sánchez. El cura de San José bendijo el terreno, la propia Pardo Bazán puso la primera piedra, y un abogado que con el tiempo sería alcalde, Dionisio Yáñez Sánchez, leyó el acta.
Empezó con muy buen pie, entonces.
Con un pie estupendo. Hasta se organizó una campaña de recaudación entre colegios y maestros, coordinada por el director del Instituto, Elías Alonso. Reunieron 147 pesetas con 45 céntimos, que para entonces era dinero. Y el escultor José Capuz, uno de los más prestigiosos, preparó el proyecto.
¿Y entonces qué pasó? Porque si tardó más de treinta años...
Ahí empieza la odisea, Llanos. El boceto del escultor Capuz se quedó guardado en la planta baja del Ayuntamiento, en la antigua sala de sesiones. Y allí se quedó criando polvo, hasta que en 1917 un concejal, de apellido Hortelano, propuso avisar al Ateneo para que se lo llevaran, porque hacía falta el espacio para la oficina de reclutamiento.
(riendo) No me digas que echaron a Cervantes para hacer sitio a la mili.
Tal cual, mujer. Y así pasaron los años. Mientras tanto, fíjate la ironía: en 1925 el Ayuntamiento de Madrid destinó dinero para su propio monumento a Cervantes, el de la plaza de España, con Don Quijote y Sancho incluidos, y lo inauguraron en 1929. Madrid, que empezó después, terminó antes.
¿Y aquí seguía sin aparecer?
Seguía sin aparecer. El 17 de mayo de 1934, casi veinte años después de la primera piedra, el Defensor de Albacete volvió a sacar el tema, proponiendo un sitio donde ponerlo: "Existe desde hace años este proyecto y aun por alguna entidad se inició una suscripción con tal fin. No constituye ciertamente para Albacete un timbre de gloria el que tan bella iniciativa no pueda llevarse a cabo". Y el otro periódico de la ciudad, el Diario de Albacete, respondió con guasa el mismo día, en su sección de humor político: "¿Un monumento a Cervantes en el Parque? Quiá, que ese era un cavernícola".
Vaya tela con la prensa de la época.
Y de ahí no pasó nada, otra vez. La cosa se quedó dormida hasta después de la Guerra Civil.
Entonces, ¿cuándo se terminó por fin?
En 1948. Treinta y dos años después de aquella primera piedra. Se inauguró el 16 de septiembre de aquel año, en plena Feria de Albacete, y hasta lo grabaron las cámaras del No-Do, el noticiario de la época, porque fue de las primeras veces que vinieron a Albacete a grabar la Feria entera.
¿Y quién lo inauguró, el alcalde?
Ahí está el detalle más curioso de todos: no lo descubrió el alcalde, Juan Silvestre Miñana, aunque estuvo presente y dio su discurso reconociendo que por fin se rompía "el olvido de aquella primera piedra". Quien descubrió el busto fue el presidente de la Comisión Cervantina, el abogado Antonio Gotor, como agradecimiento por todo lo que había organizado ese colectivo durante el año. Y dijo una frase preciosa, jugando con la primera línea del Quijote: que Albacete completaba la laguna que dejó Cervantes al decir "en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme", con esta otra: "en un lugar de la Mancha, Albacete, del que me acordaré siempre".
Qué bonito remate para una historia tan larga.
Y aquella Feria de 1948 fue toda muy cervantina, ¿eh? Hasta en la Batalla de Flores desfilaron carrozas dedicadas al Quijote, una llamada "¡Que son molinos!", de la Diputación, otra "Alegoría del Capítulo XLI del Quijote", del propio Ayuntamiento. Toda la ciudad se volcó con Cervantes ese año, treinta y dos años después de haberle prometido un monumento.
Pues la próxima vez que pase por el Parque de Abelardo Sánchez, me voy a parar delante de ese busto con otros ojos.
Y con razón, Llanos. Porque ese trozo de piedra lleva dentro una novela entera: una escritora ilustre, un boceto olvidado en un ayuntamiento, una guerra de por medio, y al final, un abogado agradecido que le hizo justicia a Cervantes en su propia tierra.
Más largo que el Quijote, como dices tú.
Más largo que el Quijote. Y con final feliz, que no siempre se puede decir lo mismo.
Para quien quiera comprobarlo todo
- Reportaje de referencia: José Fidel López Zornoza, "Más largo que 'el Quijote': la odisea para levantar un busto a Cervantes en Albacete", eldiario.es Castilla-La Mancha/Cultura, 22 de abril de 2026.
- Fuente hemerográfica: Defensor de Albacete, ediciones del 22 de abril de 1916 y 17 de mayo de 1934; Diario de Albacete, edición del 17 de mayo de 1934, sección "Chinitas Políticas"; revista La Ilustración Artística, crónica de Emilia Pardo Bazán, 8 de mayo de 1916; revista Vida Manchega.
- Fondo audiovisual: No-Do 299 B (Filmoteca Española/RTVE), grabación de la Feria de Albacete de 1948; libro Albacete, del blanco y negro al color. La provincia en el No-Do (1943-1981).
- Fuente académica: Cristina Patiño Eirín, profesora de Literatura de la Universidad de Santiago de Compostela, sobre Emilia Pardo Bazán como cervantista.
- Fechas clave: visita de Pardo Bazán y colocación de la primera piedra, 24-25 de abril de 1916; propuesta de reubicación sin éxito, 17 de mayo de 1934; inauguración final del busto, 16 de septiembre de 1948.